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Cuerpos de mujer bajo la lluvia. Álex Oviedo

 

Charlamos con el escritor bilbaíno Alex Oviedo sobre su última novela, «Cuerpos de mujer bajo la lluvia», un trabajo de marcado carácter intimista que supone un cambio de registro con respecto a lo que hasta ahora había sido su trayectoria literaria.

 

¿Crees que este es el libro más personal que has escrito? ¿Te has implicado emocionalmente más que con trabajos anteriores?

La gente que lo ha leído con la que he podido hablar cree que sí, que es mi libro más personal, aunque creo que he escrito cosas muchos más personales que tengo aún sin publicar. Es verdad que tiene elementos muy cercanos a mi persona, sobre todo por la forma de ver la vida que tienen los personajes más que por cómo se comportan. Sí creo que es mi novela más íntima, probablemente por su carácter más lírico, cercano a la poesía.

 

Esta novela fue escrita casi en paralelo junto a otra novela tuya, “Las Hermanas Alba”,  ¿Cómo has conseguido escribir dos novelas tan diferentes entre ellas y de forma casi simultánea? ¿No había riesgo de mezclar un registro con otro?

Sí, la verdad es que suelo trabajar de ese modo, escribiendo dos historias a la vez. No sé por qué, pero siempre que empiezo a escribir una novela, van surgiendo ideas para otra y suelo compaginar la escritura de ambas prácticamente de forma simultánea, alternando la escritura según se va imponiendo una a la otra. Son novelas que tienen muy poquito en común, quizás solo la ciudad, ni siquiera el carácter de sus protagonistas, aunque en ambas novelas haya algo de mí. Con esta forma de trabajar se puede correr el riesgo de que el propio autor confunda o tienda a mezclar los personajes, por lo que llegado el momento oportuno dentro del proceso de escritura, me decanto por una de ellas hasta su finalización.

Ahora mismo vuelvo al mismo proceso. He iniciado una novela pero ya tengo en mente una segunda, la cual parece venir con más fuerza que la que ahora estoy escribiendo.

 

¿Ha sido una novela que te haya costado más escribir que otras anteriores por el registro utilizado?

Sí, es la novela que más me ha costado escribir, más que nada por la falta de costumbre, por la forma que pretendía construir más que por el fondo de la misma. Tenía la necesidad de escribir algo así, dándole mucha importancia a cómo quería escribirlo. Llegué a modificar mucho el texto, en parte además por las opiniones no muy positivas de algún lector y sobre todo por querer ser muy preciso en lo que quería contar, buscando la forma de contar lo mínimo pero buscando la belleza en cada frase. También trabajé bastante la forma en que los personajes se expresan para que resultara muy diferente uno de otro.

 

Suele suceder que un autor según avanza en su trayectoria, con el paso del tiempo, suele volverse cada vez más hermético, a escribir más desde la distancia. Publicar ahora un libro de esta temática, sin embargo, contradice lo que suele ser la tónica mayoritaria entre los escritores.

En mi caso cuando escribo lo hago para contar cómo veo yo las cosas y expresar en parte lo que siento. Algunos personajes se parecen a mí. Incluso suelo dar a los personajes rasgos físicos parecidos a los míos sin que me importe demasiado si el lector los identifica conmigo. Escribir es también una forma de entenderse a uno mismo. No diré que la escritura sea para mí un elemento catártico, pero creo que expresamos mejor lo que contamos si lo hemos vivido previamente. No me importa desnudarme en el papel.

 

Cuando se escribe de forma poética suele ser fácil caer en la pomposidad e incluso en la pedantería a fuerza de recargar de palabras y adjetivos lo que se habla. Esta novela, en cambio, a pesar de su carácter poético, parece escrita desde la contención.

No sé si llegué a caer en la pedantería, lo fui escribiendo según cómo lo sentía aunque luego ha habido mucho trabajo de corrección. Tiendo a cortar una vez leo en voz alta lo que he escrito, buscando el ritmo del texto.

Quería contar una historia dándole importancia a cómo lo hacía, a envolverla en un hermoso frasco y creo que ese era el objetivo, expresar sentimientos de forma correcta y hermosa. No tuve la impresión de que tuviera un carácter tan marcadamente poético hasta que me lo comentaron.

Es la historia de unos personajes que miran más allá de sí mismos pero incapaces o con grandes dificultades para poder relacionarse con los demás. Quería contar algo así y creo que la mejor forma de describir cuando alguien es incapaz de expresarse es hacer un proceso de interiorización precisamente de esos sentimientos y de esas dificultades para contar cosas.

 

Alguno de los lectores del libro con los que he podido hablar han comentado algo así como que la novela parece escrita por un hombre, ¿Crees que eso es algo bueno, malo, que tal vez no debería notarse o que lo contrario sería falsear la visión que los protagonistas, ambos hombres, puedan tener de las mujeres?

En realidad no me importa demasiado. En una entrevista la periodista casi me acusó de ver a las mujeres como las ve un hombre. Y que las mujeres no eran como yo las reflejaba, aunque también he escuchado la opinión contraria, que retrato bastante bien a las mujeres, desde el punto de vista de un hombre, eso sí. No he pretendido que fuera la mirada de una mujer sobre una mujer, lo he contado desde un punto de vista de una mirada masculina.

 

Tras este cambio de registro, ¿vas a profundizar más en esta nueva vía y lanzarte de lleno a la poesía?

Tengo un poemario no publicado que me gustaría revisar, pero no sé si tiene calidad suficiente como para ser publicado. Me dijeron hace poco que intentase retomar el registro de la novela “Cuerpos de Mujer…” pues les pareció muy bonito, pero creo que esta forma de escribir vale solo para cierto tipo de historias. Incluso si hubiera alargado más la trama de esta historia no habría funcionado bien. Pero sí me gustaría volver a meterme en un registro así, aunque me surge la pregunta de encontrar qué contar, por lo que de momento prefiero no tener que enfrentarme a ese problema.

 

Bilbao vuelve a ser el lugar donde transcurre esta historia, ¿Crees que la importancia que ejerce en los personajes pudiera hacer concluir que Bilbao es un protagonista más de la historia o es simplemente la localización donde transcurren tus historias?

Sí es cierto que la mayoría de mis obras transcurren en Bilbao, algo que se cuenta de una forma más o menos explícita según la novela. Me gusta mucho mi ciudad y me encanta escribir sobre ella, me siento cómodo porque es una ciudad que conozco bien. Pero creo que es más una localización en la que sitúo mis historias más que como un personaje que toma parte o influye en las mismas.

 

Siendo el cine una de tus grandes aficiones, ¿influye mucho el lenguaje cinematográfico a la hora de construir las escenas en la novela? ¿Ves alguna de tus novelas convertidas en película?

He utilizado citas de cine en la novela las cuales tenían una doble virtud. La primera consistía en dar la sensación de que el personaje de quien se habla era incapaz de relacionarse con nadie si no era por medio de los diálogos de las películas que veía, cine clásico en su mayoría. Cada vez que el personaje se acercaba a una mujer, esa tensión que le generaba le traía a la memoria un diálogo de cine. Por otro lado era algo que me apetecía, jugar con el lector, para hacer recordar la escena a quien haya visto la película. Por otra parte, todo lo que escribo lo hago desde un punto de vista visual. Hay mucho de lenguaje y ritmo cinematográfico en lo que escribo.

Tengo una novela que ahora estoy corrigiendo, aún no publicada, que sí la veo que encajaría convertida en una película y me consta que “Las Hermanas Alba” cayó en manos de un guionista pero el proyecto no cuajó. También tengo una novela más antigua, “El Unicornio Azul” que la escribí pensando en el actor Carmelo Gómez como protagonista.

 

 

“Cuerpos de mujer bajo la lluvia” Álex Oviedo.

Editorial Arte Activo. 15 Euros.

 

David Tijero Osorio:
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