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Broke with Expensive Taste. Azealia Banks

Fue en el ya lejano noviembre de 2011, cuando una joven salida del Harlem y que respondía al nombre de Azealia Banks, irrumpió en la escena musical con un tema que la catapultó de inmediato a las mayores cotas de popularidad. Una nueva diva del hip-hop se hacía hueco entre los grandes nombres del género, algo bastante complicado para una mujer teniendo en cuenta el innegable machismo del que adolece el mismo. Fue con aquel pegadizo y rompedor “212”, canción rompepistas en el que un infeccioso ritmo electrónico acompañaba a una fresca forma de rapear frases que sacudían sin duda los límites de la corrección política. Un tema que hacía presagiar un larga duración que fuera a colocar a Banks entre las más importantes cantantes de momento, generándose por tanto una enorme expectación.

Pero sin saber muy bien el motivo, el estreno del disco fue demorándose, apareciendo aquí y allá algún tema suelto que apenas conseguían eclipsar las múltiples polémicas vía redes sociales que Azealia Banks no dudo en provocar con múltiples y variados músicos consagrados aparte de problemas varios con el sector discográfico. Así que pasaban los meses y cada vez más se temía que aquel “212” no fuera más que un destello de alguien que apenas había comenzado y que ya parecía estar amortizada y de vuelta de todo, siendo sus picos de popularidad fruto de rumores y polémicas que poco tenían que ver con la creación musical.

Casi tres años después, y cuando ya casi nadie lo esperaba, llegó su LP de debut, “Broke With Expensive Taste”. Como en repetidas ocasiones declaró y como pudo comprobarse en los temas que con cuentagotas fueron apareciendo desde 2012, Banks ha intentado abrir su repertorio estilístico abandonando en cierta manera el hip-hop de sus inicios para adentrarse en la electrónica. A destacar la variedad de las canciones que conforman el álbum así como la multitud de colaboradores que participan en el mismo, tales como Ariel Pink o Thelonius London aunque por encima de todo destacan las capacidades vocales de la autora.

Un buen disco cuyo único pero puede ser que haya llegado demasiado tarde y que el factor sorpresa de muchos de sus temas ya haya quedado esfumado, aunque da buena medida de lo que Azealia Banks puede ofrecer en futuros trabajos.

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