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¿Y tú, por qué eres negro? Historias sobre la negritud en España

Charlamos con el fotógrafo madrileño Rubén H. Bermúdez sobre su proyecto “Y tú, ¿por qué eres negro?”, un fotolibro sobre lo que supone ser negro en España y que en breve tendrá continuidad como documental.

¿Cómo surge el proyecto “Y tú, ¿por qué eres negro?”?, ¿Fue fruto de una necesidad personal por reivindicar tu identidad o es más bien un ejercicio documental de carácter sociológico sobre lo que significa ser negro en España?

El proceso de creación fue bastante caótico y quizá superficial. Al principio solo sabía que quería hacer un fotolibro y que el título sería ‘Y tú, ¿por qué eres negro?’. Era una excusa para explorar mi negritud. Comencé a acumular imágenes que tuvieran relación con la negritud en España, con su historia y su representación, pero también de mi álbum familiar o del imaginario pop. Abrí un blog, que más tarde se convertiría en una cuenta de Instagram, donde iba subiendo todo esto, además comencé a recordar/escribir diferentes hitos o anécdotas de mi vida que tuvieran relación con la raza. No sabía muy bien qué estaba haciendo.

Con el tiempo me dieron una beca y de alguna manera perdí el control del proyecto: una de las condiciones del patrocinador era que en un año debería publicar el libro. Lo recuerdo como un proceso errático y muy angustioso. Había acumulado imágenes de todo tipo, de diferentes formatos, las había públicas y privadas, tomadas por mí o tomadas por otras personas, y estaban todas en la misma carpeta. Eso era todo lo que tenía. La fecha de entrega se aproximó y tuve que tomar decisiones, hasta entonces nunca supe qué iba hacer. Me ayudó mucho pensar para qué y para quién estaba haciendo el libro. 

¿Desde un principio tuviste claro que lo construirías a partir del apropiacionismo de imágenes en vez de utilizar fotografías hechas por ti?
No es nada nuevo, el uso de samples en la música es un buen ejemplo. Yo digo que si la música o el cine pueden, la foto también puede.
Fue un proceso natural, ahora todos nos pasamos el día haciendo pantallazos, yo también. Inevitablemente el proyecto se fue convirtiendo en un proceso de investigación/acumulación. Rápidamente acudí a Fontcuberta, él dice que la fotografía ha perdido sus valores fundamentales de verdad, memoria y archivo. Dice que lo que hacemos ahora, afectados por la tecnología e internet, es otra cosa y lo llama ‘post-fotografía’. En su libro La Furia de las Imágenes nos anima a gestionar con sensatez e inteligencia el poder de la imagen. También me ayudo la idea de ‘Imagen Pobre’ de Hito Steryl.

Para mi proyecto usé las fotografías públicas y las privadas al mismo nivel. Metí todo el material, el producido por mí y el encontrado, en una sola carpeta y lo puse al servicio de mi historia. Partí de la idea de querer hacer un libro como el The Disappeared de Verónica Fieiras. 

A pesar de haber obviado en el libro la cara más extrema del racismo como es la esclavitud o la violencia, la selección de imágenes y testimonios sobre el tratamiento de la negritud, en Occidente en general y en España en particular, es desolador. ¿Fue uno de los objetivos del libro dejar constancia del poder tan grande que tiene la imagen como elemento generador de estereotipos?


Acumulé muchísimas imágenes violentas, investigué sobre la esclavitud en España, el colonialismo español o lo que ocurre en la actual valla de la frontera Española/Europea con Marruecos/África. Había muchísimas imágenes terribles, dolorosas, de violencia y muerte. Decidí no usarlas.

Como te decía, nunca tuve claro qué estaba haciendo ni tenía una pretensión clara. Con el tiempo y la fecha de entrega muy cerca decidí que mi libro iba a ser hablado desde el yo, muy influido por el libro ‘Entre el mundo y yo’ de Ta Nahisi Coates, y que me iba a dirigir a otra persona negra en España. Desde ese lugar me fue imposible enseñar, otra vez, imágenes de personas negras sufriendo. Ni yo las quería ver, ni sentía que a mi audiencia le gustaría. Creo que fue un acierto.

Toda una generación en España ha nacido y crecido en un entorno racialmente mucho más diverso que en el que teníamos veinte o treinta años atrás, ¿servirá esto para que las múltiples caras del racismo desaparezcan del todo o es una lacra de carácter estructural que será muy difícil de erradicar?


En España el racismo hoy se ve como un asunto moral: soy racista, no soy racista. Pero no se hace una lectura del racismo como estructura de poder, ni hablamos de racismo institucional. Se niega sistemáticamente que la cultura occidental se basa, entre otras cosas, en la construcción de las razas y el racismo. 

Yo no soy muy optimista en cuanto a la efectividad de la lucha antirracista, ¿pero qué otra cosa podemos hacer?

Hace pocas fechas estrenaste el documental de mismo nombre, ¿es un complemento al libro o incide en los aspectos del mismo desde otro formato? ¿Hay programadas futuras proyecciones?

La película es otra cosa. Creo que discute con el libro, o al menos trata de hacerlo o de proponerle diálogo. Es una cosa muy amateur, creo que se le puede llamar cine doméstico.

En realidad el estreno que hicimos en la Cineteca de Madrid fue un encuentro con “mi” público, para ver cómo terminar la película (y para darle título). Era parte del proceso de hacerla y fue un día precioso. El estreno, si todo va bien, será en este 2020.

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